El arte como encuentro cotidiano en el 3er Aniversario de Manglarte
Hacer del hecho artístico un hábito cotidiano y no un acontecimiento aislado ha sido la convicción central de Manglarte. En el marco de la celebración de su tercer aniversario, la Sala Manglarte —espacio de usos múltiples ubicado en Manglar Campus— albergó durante tres meses la Ventana Itinerante Diálogos de Identidad, una muestra que confrontó y articuló las búsquedas plásticas de dos creadores residentes de nuestra ciudad: Licia Salvatore y Pedro Arenas. Partió de una premisa curatorial que concibe el patrimonio como un proceso en constante transformación: «Nuestra identidad cultural no es estática, sino que se construye, evoluciona y se fortalece a través de la interacción con la naturaleza, la historia y el arte». Bajo ese precepto, el montaje planteó una tensión entre dos lenguajes complementarios: «mientras la pintura ofrece una atmósfera sensorial donde se despliega en un lienzo el color, el gesto y la luz; la escultura aporta una dimensión física y tridimensional modelando formas, vacíos y texturas».

En el eje tridimensional, la escultora Licia Salvatore presentó su propuesta Armonía de los opuestos, definiendo su trabajo como «una investigación sobre el equilibrio entre lo diferente». A través de la alianza de materiales antagónicos como la piedra serpentina negra, la madera de pardillo, el zapatero y el cuarzo, la artista explora un diálogo donde lo rígido y lo orgánico convergen para demostrar que la armonía es posible. En palabras de Salvatore, esta unión matérica trasciende la forma: «es un reflejo de mi propia búsqueda vital: la convicción de que, al igual que en la naturaleza o en los vínculos humanos, los elementos disímiles pueden aprender a coexistir y habitar un mismo espacio». Esta síntesis entre geometría, sinuosidad y el vacío como espacio donde «la energía fluye y las diferencias se disuelven» se evidencia en el relieve políptico Silencio habitable (2025), Menguando (2004) y Torbellino (2021), pieza sobre la cual la autora reflexiona como una metáfora de las «corrientes y sentimientos enfrentados, un símil a la toma de decisiones a lo largo de nuestras vidas».


Frente a la densidad física de la escultura, Pedro Arenas contrapuso la expresividad matérica de la pintura a través de la serie La belleza de la imperfección y el vacío. El artista visual y diseñador fundamenta su trabajo en «la exploración y la hibridación de lenguajes visuales; un tránsito que va desde la identidad urbana y el diseño hasta indagaciones vinculadas a la expresividad matérica, la diversidad de soportes y la identidad territorial». En sus obras de gran formato Griff graff 001, 002 y 003 (2023), el lienzo se convierte en una plataforma donde trazos y formas puramente abstractas conviven para transmitir la dignidad del soporte no ocupado. Para Arenas, el acto pictórico es una catarsis donde «el instante de ‘la pintada’ es el proceso de transferir una vivencia a quien observa; un viaje desde la abstracción elemental hacia la ausencia de la forma, donde conviven la armonía y el caos».




Durante noventa días, la cotidianidad del campus se vio intervenida por la coexistencia de estas dos visiones, transformando el tránsito diario en una experiencia de contemplación y mediación estética. Diálogos de Identidad no solo celebró tres años de gestión cultural en Manglarte, sino que ratificó el compromiso de la plataforma: brindar espacios continuos para visibilizar las propuestas de los artistas de la región y demostrar que la confrontación armónica de lenguajes plásticos es el camino para seguir construyendo la memoria visual local.
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Si deseas profundizar en el trabajo plástico de los creadores de esta muestra, seguir de cerca sus próximos proyectos o consultar la disponibilidad de sus obras, te invitamos a visitar sus canales oficiales de contacto y redes sociales:
- Licia Salvatore (Escultora, docente y promotora cultural): @liciasalvatore
- Pedro Arenas (Artista visual y diseñador): @soypedroarenas