«Bejarano: El Hilo del Tiempo» es una exposición antológica y pedagógica que ofrece una revisión de 60 años de producción artística de Gilberto Bejarano, sintetizados en 38 obras.
Para esta exposición, se determinó no incorporar obras de colecciones públicas ni privadas, sino seleccionar solamente aquellas que por motivos diversos permanecen en su taller, esto con la finalidad de vincular la exhibición a la cotidianidad del artista, lo que lo rodea y lo que conserva para sí, orientándonos a una muestra antológica, con trabajos que ilustran su evolución, sin seguir un orden cronológico, permitiéndonos desarrollar más ampliamente los recursos estilísticos y por ende la propuesta pedagógica.
En el taller del artista, encontramos la huella de sus vivencias, descubrimos lo poético en el paisaje, en la semilla que germina, en el caminante, en la flor, en el trozo de madera, en el mármol pulido. Observamos a Gilberto trabajando desde los 18 años hasta hoy, despierto al aprendizaje, experimentando con los materiales y disfrutando del color. En una entrevista realizada por Franklin Fernández y publicada en el libro «La Imagen Doble», encontramos en palabras de Bejarano la clave para definir una secuencia. Él dice:
«Mi formación plástica fue así: primero pintor, después escultor y ahora poeta… pretendo ser poeta. Es más, me atrevería a decir que mis últimos trabajos están más cerca de la poesía que de la propia expresión plástica».
Desde una perspectiva contemporánea, percibimos que la obra de Bejarano, sin descuidar la investigación de los materiales y las corrientes artísticas, tiene la imprimatura de los recuerdos de infancia, de paisajes, de sus maestros, de los amores, lo primitivo y popular, la música, la poesía; él es un estar, ir y venir en el tiempo, es el hilo del tiempo, surge entonces el título de la exposición.
Es así como este proyecto se suma a los reconocimientos de los que ha sido merecedor, que más allá de su habilidad artística valoramos su dedicación y compromiso con el desarrollo cultural del estado Anzoátegui, y también su calidad humana y solidaria. Su obra no solo enriquece el panorama artístico venezolano, sino que también se erige como un testimonio vivo de la riqueza cultural y del compromiso social que Manglarte busca promover en la región.
Complementos de la exposición:






